Casas para la ciencia

El proyecto de las Casas para la ciencia para maestros fue iniciado en el 2012 por la Academia de ciencias, con el apoyo de los Fondos para el futuro.

Una red para el desarrollo profesional de los maestros

El objetivo de las Casas para la ciencia es ofrecer a los maestros una ayuda para innovar en su forma de dar clases de ciencias. Cada Casa responde a las necesidades de una región, ofreciendo cursos de desarrollo profesional a los maestros que dan clases de ciencias y tecnología, desde la educación infantil hasta el segundo año de la secundaria.

La red consta de 9 Casas para la ciencia (en septiembre de 2015) y está coordinada por Fundación La main à la pâte, desde su sede nacional. Este mismo centro propone sesiones de desarrollo profesional específicamente dirigidas a docentes de la educación primaria y secundaria (consejeros, inspectores, universitarios, etc.) en toda Francia.

Mapa de la red

 

El desarrollo profesional gracias al contacto con una ciencia viviente

El objetivo principal de este proyecto es permitir que los maestros construyan o fortalezcan sus capacidades de actualización, con programas de ciencias y tecnología atractivos, arraigados en la historia. Para estrechar las relaciones entre maestros y científicos, las Casas para la ciencia están implantadas en grandes universidades, ubicación ideal para la transmisión de una ciencia viviente.

Diseñadas como prototipos para la renovación educativa, trabajan estrechamente con las estructuras existentes (comités de la educación, institutos de formación de maestros, centros de investigación para la enseñanza en matemáticas, organismos de investigación).

 

Desde la formación continua hasta el desarrollo profesional

Como en todos los oficios, los maestros adquieren sus competencias a lo largo de la carrera. Para ir mas allá de la formación continua, las acciones de desarrollo profesional ofrecidas por las Casas para la ciencia ponen el maestro al centro de su propia trayectoria profesional. Esto incluye todas las situaciones en las cuales el docente puede desarrollar sus competencias: situaciones formales o informales, individuales o en interacción con un grupo, de modo presencial o a distancia.

Esta práctica de la enseñanza de las ciencias en la educación primaria y en los dos primeros años de la secundaria puede impulsar en el futuro programas centrados en:

  • Una visión coherente de las ciencias y de las matemáticas experimentales y de observación, con un enfoque interdisciplinario y un dominio del lenguaje;
  • La práctica de métodos de aprendizaje por la indagación;
  • Coherencia y continuidad en los contenidos y los métodos desde la educación infantil hasta el primer ciclo del secundario (15 años); 
  • Una relación entre las comunidades educativa, científica e industrial.